El McLaren MP4/4 que Ayrton Senna y Alain Prost pilotaron en 1988 es al día de hoy el monoplaza más exitoso de la historia de la Fórmula 1.

 

 

Esta obra de ingeniería potenciada por un motor Honda 1.5 litros V6 biturbo, (ubicado en posición central y montado longitudinalmente), era capaz de entregar 676 caballos de fuerza y 313 lb-pie de torque. Potencia que se gestionaba a través de una caja manual de seis velocidades.

 

En la temporada 1988, el MP4/4 fue prácticamente imbatible, obteniendo 15 victorias de las 16 carreras de la temporada, y Senna subió al podio ocho veces con un récord de 13 poles.

El primer año de Senna en McLaren resultó en su primer Campeonato Mundial y formó la base de la rivalidad con su compañero de equipo Alain Prost, una de las mejores rivalidades en la historia de la Fórmula 1.

Senna además logró liderar 264 vueltas seguidas entre los GP de Gran Bretaña y de Italia. Esta es la segunda mayor secuencia de vueltas de un piloto en la historia, sólo detrás de Alberto Ascari en 1952, con 304 vueltas seguidas.

 

En esta misma temporada, Senna logró conseguir en el circuito de Mónaco la pole con un tiempo de 1:23.998, hazaña que muchos consideran la vuelta individual más perfecta en toda la historia de la Fórmula 1.

 

Senna le sacó a Prost 1,427 segundos, lo cual es la diferencia más grande en la era moderna y la segunda en la tabla histórica, detrás de la que Juan Manuel Fangio logró en 1950.

 

Aunque luego perdiese la carrera, Senna afirmó llegar a su máximo nivel en Mónaco. El circuito se convirtió en un túnel y de repente ya no manejaba el vehículo de una manera consciente, sino más bien por una especie de instinto, al punto de sentirme en una dimensión diferente.

 

Aquel día, me dije a mi mismo: ‘Esto es el máximo para mi, no hay espacio para nada más’. Nunca he llegado a sentir eso nunca más

 

Muerte y Legado

Desafortunadamente, un día como hoy hace 26 años, Ayrton Senna perdió la vida en el Gran Premio de San Marino, luego de impactar su monoplaza Williams en la curva Tamburello del Circuito de Imola.

 

Esto ocurrió un día después de que otro piloto, el austríaco Roland Ratzenberger, falleciera durante la clasificación en la curva Gilles Villeneuve. Lo que sucedió aquel fin de semana sacudió el mundo del automovilismo.

 

La muerte del brasileño, marcó un antes y después en las regulaciones de la seguridad de la Fórmula 1 ayudando a salvar la vida de muchos pilotos.

 

Desde 1994 hasta día de hoy, la competición ha sufrido grandes cambios y hoy en día resulta casi imposible que un piloto pueda perder la vida dentro de su monoplaza, aunque algunos opinan que aún hay espacio para mejoras.

 

Galería